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Restauración del Monumento a la Bandera: lo que el travertino de Bigatti y Fioravanti nos enseñó

Hay obras que te cambian. No por su escala ni por su complejidad técnica, sino por lo que representan. El Monumento Nacional a la Bandera es una de ellas.

María Eugenia Prece

6/18/20264 min read

Proceso de restauración del mural del Monumento a la Bandera realizado por Almapiedra.
Proceso de restauración del mural del Monumento a la Bandera realizado por Almapiedra.

Cuando Almapiedra fue convocada para la restauración especializada de las esculturas y altorrelieves de travertino de Alfredo Bigatti y José Fioravanti — dentro de las obras generales ejecutadas por Dyscon SA — sabíamos que teníamos entre manos algo que les pertenece a todos los argentinos. Ese peso no se traduce en presión. Se traduce en responsabilidad. En la decisión de no apurarse, de no improvisar, de hacer cada paso exactamente como corresponde.

Primero, entender. Después, actuar.

La primera decisión que tomamos fue no tocar nada antes de saber exactamente con qué estábamos tratando. Las esculturas y altorrelieves presentaban una intensa pátina carbonosa y biológica: microorganismos alojados en la porosidad del travertino, acumulados durante décadas de exposición al tránsito vehicular intenso del centro de Rosario.

Antes de aplicar cualquier producto, realizamos un análisis químico de la composición de esa pátina. Ese análisis nos permitió identificar los organismos presentes y ajustar los biocidas con precisión; un biocida general para la superficie y cataplasmas con productos más específicos para disolver las concreciones puntuales más resistentes.

El diagnóstico no se limitó al análisis biológico. Realizamos un relevamiento exhaustivo, placa por placa del Propileo, cateando cada una por percusión para identificar zonas con desprendimiento del sustrato y definir, en cada punto detectado, anclajes epoxídicos según un plano de intervención específico. El mapeo registró grietas y fisuras, vegetación invasiva, residuos carbonosos, salinidad, costras calcáreas y juntas degradadas. Patología por patología, sector por sector. Ese mapeo fue el que definió qué intervención correspondía en cada zona: limpieza, consolidación o protección.

En restauración, intervenir sin investigar es el error más costoso que se puede cometer. El análisis previo no es un trámite burocrático; es la base científica que garantiza que lo que hacemos respeta el material original y dura en el tiempo. Es el mandato de la restauración científica que los acuerdos internacionales vienen consolidando desde la Carta de Atenas de 1931.

La limpieza: tres técnicas, un solo objetivo

Una vez definido el protocolo de tratamiento biológico, comenzó la limpieza. El travertino es un material poroso y esa porosidad es exactamente donde se alojan los depósitos que comprometen su integridad y su apariencia. Para removerlos sin dañar el material original, combinamos tres técnicas según la zona y el tipo de depósito.

La limpieza mecánica removió los depósitos superficiales con precisión y sin comprometer la superficie. La limpieza química, con los biocidas ajustados al análisis previo, fue aplicada de forma diferenciada según el tipo de organismo y la resistencia de cada concreción. La limpieza con vapor llegó a la profundidad de la porosidad del travertino — donde las otras técnicas no alcanzan — sin generar tensiones en el material.

El objetivo era uno solo: volver a la piel original que Bigatti y Fioravanti concibieron. Sin agregar nada que no estuviera ahí.

Las juntas: cuando la lectura de la imagen importa tanto como el material

Las esculturas y altorrelieves están construidos con bloques de travertino armados en obra. Con el paso del tiempo, las juntas entre bloques se fueron degradando y esa separación visible rompía algo fundamental: la homogeneidad de la imagen. La coherencia visual que los escultores habían concebido se perdía en las grietas.

Para resolverlo fabricamos en obra un mortero específico: piedra molida, marmolina, cemento blanco y cal. Una formulación diseñada para compatibilizar con el travertino original en tono, textura y comportamiento mecánico, sin generar contraste ni incompatibilidad con el material histórico.

La toma de juntas devolvió a las esculturas su homogeneidad original. Lo que estaba fragmentado volvió a leerse como una sola pieza. Como fue pensado hace casi un siglo.

Hay algo muy satisfactorio en ese momento. Cuando la imagen vuelve a cerrarse y podés ver lo que el artista quiso decir, no lo que el tiempo le hizo.

La protección final: garantizar que todo lo anterior dure

El último paso fue la protección de toda la superficie con el hidrofugante nanotecnológico TECNAN Active. La elección no fue arbitraria. El Monumento está expuesto de forma permanente a uno de los corredores de mayor tránsito vehicular del centro de Rosario. Sin protección, la pátina carbonosa vuelve a acumularse en la porosidad del travertino y el deterioro recomienza, anulando todo el trabajo previo.

TECNAN Active actúa a escala nanométrica — se ancla en la estructura del material sin formar películas visibles, sin cambios cromáticos y sin comprometer la transpirabilidad del travertino. Repele el agua e inhibe el crecimiento de microorganismos de forma duradera. Es inocuo y reversible: dos criterios fundamentales que cualquier producto utilizado en restauración patrimonial debe cumplir.

Es la protección que no se ve pero que garantiza que lo que restauramos dure décadas.

El 20 de junio

Hoy, mientras en el Monumento la comunidad celebra el Día de la Bandera y la Llama Votiva arde en el Propileo, pienso en lo que significa ese fuego. En los restos del soldado desconocido que descansan debajo. En los miles de hombres y mujeres que construyeron este país y cuyo nombre no conocemos. Y en las generaciones que van a pararse frente a ese Monumento maravilloso en los próximos cien años y van a ver las esculturas de Bigatti y Fioravanti tal como fueron concebidas.

Eso es lo que nos mueve en Almapiedra. No solo conservar piedras y mármoles. Conservar la información que portan. La memoria que acumularon. El mensaje que tienen para los que vienen.

Lo que nos identifica merece perdurar.